Qué hacer si tu hijo no está leyendo al nivel de su curso: pasos prácticos para familias
- francesleggett
- 20 nov 2025
- 3 Min. de lectura

Descubrir que tu hijo no está leyendo al nivel correspondiente a su curso puede generar preocupación, culpa o confusión… pero no tiene por qué ser así. Muchos niños avanzan a ritmos diferentes, y con el apoyo adecuado, la mayoría puede ponerse al día e incluso prosperar. Lo que más importa es el reconocimiento temprano, la acción reflexiva y el ánimo constante. Aquí tienes una guía clara y práctica para ayudarte a apoyar a tu lector en desarrollo.
1. Comienza con una evaluación tranquila y honesta
Antes de lanzarte a buscar soluciones, reúne información fiable sobre la situación real de tu hijo. Habla con su profesor sobre:
Las habilidades específicas de lectura con las que tiene dificultades (decodificación, fluidez, comprensión, vocabulario)
Qué tanto está por debajo del nivel esperado
Observaciones en el aula y ejemplos de trabajo
Si participa, evita leer o parece frustrado
Tener una imagen clara del desafío te ayudará a dirigir tus esfuerzos de manera eficaz.
2. Solicita una evaluación de lectura
Si las preocupaciones persisten, pide a la escuela una evaluación de lectura más formal. Puede que tengan una propia o que puedan observar más de cerca el progreso lector de tu hijo.
El tipo de ayuda que recibirás de la escuela depende del lugar del mundo en el que te encuentres y de las directrices que siga cada departamento de educación.
Por ejemplo, en España es poco probable recibir una evaluación formal por dificultades lectoras a través de la vía pública antes de los 8 años o hasta que el niño esté, como mínimo, en 3.º de primaria.
Pero si sospechas dificultades de lectura y cuentas con los recursos, las evaluaciones privadas siempre están disponibles, y una dificultad de aprendizaje relacionada con la lectura (dislexia) puede identificarse desde los 5 años y medio.
También existen algunos detectores gratuitos de dislexia disponibles en línea (en inglés). Por ejemplo, aquí.
Una evaluación profesional identifica patrones de fortalezas y debilidades y puede revelar dificultades como la dislexia o problemas de procesamiento. Cuanto antes se identifiquen, mejor. Los profesionales responsables de una evaluación de dislexia se conocen como neuropsicólogos o psicólogos educativos.
3. Refuerza las habilidades básicas en casa
Muchos niños tienen dificultades por lagunas en habilidades fundamentales. Puedes reforzarlas en casa mediante:
Actividades de conciencia fonémica
Juegos de rimas
Aplauso de sílabas
Identificación de sonidos iniciales y finales
Práctica fonética
Mezclar sonidos de letras sencillas
Practicar patrones ortográficos comunes
Usar libros decodificables para ganar confianza
Vocabulario y lenguaje oral
Conversaciones diarias
Introducir nuevas palabras de manera natural
Leer en voz alta libros ricos y variados
La constancia—no la intensidad—es lo que genera progreso.
4. Lee en voz alta a diario (incluso a los niños mayores)
Leer en voz alta:
Modela la lectura fluida
Amplía el vocabulario
Mejora la comprensión
Mantiene la lectura agradable cuando leer por sí solos es difícil
Hazlo un ritual: diez minutos antes de dormir, durante el desayuno o en el coche.
5. Crea un entorno de lectura acogedor
Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia:
Mantén libros accesibles en casa
Visita la biblioteca semanalmente
Permite que tu hijo elija lo que le interesa
Celebra el progreso, no la perfección
Muchos lectores reacios simplemente no han encontrado aún el libro adecuado.
6. Considera apoyo adicional o clases particulares
Si las lagunas son significativas o tu hijo se frustra cada vez más, un especialista en lectura o un tutor capacitado puede ayudar. Busca a alguien familiarizado con la alfabetización estructurada o con métodos de lectura basados en evidencia científica. Su experiencia puede acelerar el progreso y reconstruir la confianza.
7. Mantén una actitud alentadora y paciente
Un niño que tiene dificultades para leer a menudo se siente avergonzado o “atrasado”. Tu calma y tu ánimo son fundamentales. Celebra los pequeños logros, reconoce el esfuerzo y recuérdale que cada lector aprende a su propio ritmo.
Con acción temprana, apoyo constante y una actitud positiva, la mayoría de los niños puede convertirse en lectores exitosos y seguros. No estás solo en esto—y cada paso que das ayuda a tu hijo a avanzar.




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